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martes, 24 de agosto de 2010

218. El secreto de la Felicidad

A la niña Elena le encantaba pasearse sola en el bosque cercano a la población. Un día vio una mariposa atrapada en un zarzal.
Con mucho cuidado para no romperle las alas, la dejó libre.

La mariposa se alejó feliz, pero pronto volvió, y le dijo a Elena:
-Vengo a agradecerte; a cambio de tus atenciones, te cumpliré lo que más deseas-

Elena pensó un momento y le contestó:
-Lo que más deseo es ser feliz-

La mariposa le sopló algo en el oído, y se fue.

Elena creció, se hizo mujer y nadie en la población era tan feliz como ella.
Si alguien le preguntaba cuál era el secreto de su felicidad,
Elena contestaba sonriendo:
-He seguido el consejo de una... mariposa-.

Pasaron los años.
Elena ya anciana, seguía siendo la persona más feliz.
Sus nietos y vecinos no querían que Elena muriera sin comunicarles el fabuloso secreto de la felicidad, y le insistieron:
-¿Qué fue, qué fue lo que te dijo la mariposa?-
Finalmente Elena les explicó:
-La mariposa me aseguró que todos necesitaban
de mis servicios y de mi amor
-.

Autor desconocido

sábado, 21 de agosto de 2010

217. La otra Mujer

El tiempo vuela... en un día como hoy (21 de agosto) de hace ya 3 años... inicie esta nueva forma de comunicación...

Desde muy pequeña, me ha gustado coleccionar fragmentos, textos... escritos de aquellos temas que me han llamado la atención o ha despertado aquella sensibilidad que en el mundo actual parece ignorarse.
Es posible que esta historia que publico a continuación os haya llegado anteriormente pero el otro día la encontré en vídeo narrado por "Mariano Osorio", que tiene una hermosa voz y todavía hace más hermoso el texto:


Letra:
Después de 21 años de matrimonio, descubrí una nueva manera de mantener viva la chispa del amor. Desde hace poco había comenzado a salir con otra mujer, en realidad había sido idea de mi esposa.
Tú sabes que la amas –me dijo un día, tomándome por sorpresa - la vida es muy corta, dedícale tiempo. Pero yo te amo a ti - protesté.
Lo sé, pero también la amas a ella.
La otra mujer, a quien mi esposa quería que yo visitara, era mi madre, viuda desde hacía 19 años, pero las exigencias de mi trabajo y mis 3 hijos hacían que sólo la visitara ocasionalmente.
Esa noche la llamé para invitarla a cenar y al cine.
-¿qué te ocurre?¿estás bien? – me preguntó, mi madre es el tipo de mujer que una llamada tarde por la noche, o una invitación sorpresiva es indicio de malas noticias.
-creí que sería agradable pasar algún tiempo contigo, le respondí. los dos solitos. ¿qué opinas?
Reflexionó sobre ello un momento…, me agradaría muchísimo, dijo.
Ese viernes mientras conducía para recogerla después del trabajo, me encontraba algo nervioso, era el nerviosismo que antecede a una cita... y ¡por Dios, cuando llegué a casa, advertí que ella también estaba muy emocionada.
Me esperaba en la puerta con su viejo abrigo puesto, se había rizado el pelo y usaba el vestido con el que celebró su último aniversario de bodas, su rostro sonreía, irradiaba luz como un ángel.
Le dije a mis amigas que iba a salir con mi hijo, y se mostraron muy impresionadas. -me comentó mientras subía a mi auto. -no pueden esperar a mañana para escuchar acerca de nuestra velada.
Fuimos a un restaurante no muy elegante, sí muy acogedor, mi madre se aferró a mi brazo como si fuera "la primera dama de la nación". Cuando nos sentamos, tuve que leerle el menú, sus ojos sólo veían grandes figuras.
Cuando iba por la mitad de las entradas, levanté la vista; mamá estaba sentada al otro lado de la mesa, y me miraba. Una sonrisa nostálgica se le delineaba en sus labios.
- Era yo quien leía el menú cuando eras pequeño, ¿Recuerdas?
Entonces es hora de que te relajes y me permitas devolverte el favor –respondí.
Durante la cena tuvimos una agradable conversación; nada extraordinario, sólo ponernos al día con la vida del otro. Hablamos tanto, que nos perdimos el cine.
-saldré contigo otra vez, pero sólo si me dejas invitar, dijo mi madre cuando la llevé a casa, asentí, la besé, la abracé.
-¿Cómo estuvo tu cita? – quiso saber mi esposa cuando llegué aquella noche
-muy agradable, gracias. Mucho más de lo que imaginé, le contesté.
Días más tarde mi madre murió de un infarto masivo, todo fue tan rápido, no pude hacer nada. Al poco tiempo recibí un sobre del restaurante donde habíamos cenado mi madre y yo, y una nota que decía: "la cena esta pagada por anticipado, estaba casi segura, de que no podría estar allí, pero igual pagué para dos, para ti y para tu esposa. Jamás podrás entender lo que aquella noche significó para mí. ¡te amo! ".
-en ese momento comprendí la importancia de decir a tiempo "te amo" y de darles a nuestros seres queridos el espacio que se merecen; nada en la vida será más importante que Dios y tu familia, dales tiempo, porque ellos no pueden esperar.
Desconozco el autor de esta bella reflexión.

jueves, 12 de agosto de 2010

214. El abeto infeliz

Había un abeto, joven y elegante, que vivía infeliz en el bosque.

Los niños pensaban que era muy bello y les encantaba jugar con él, pero el abeto sólo pensaba en crecer rápido; quería ser un árbol grande para que lo convirtieran en el mástil de un barco y así recorrer el mundo y visitar muchos países.
Después, si se cansaba, le gustaría ser un gigantesco árbol de navidad que lleno de colorido y luces, colocarían en una plaza grandiosa para que todo el mundo lo admirara.

Siempre insatisfecho, era incapaz de escuchar las canciones de los pájaros y no lograba disfrutar con las caricias de la brisa, del sol y de la lluvia. Sólo deseaba que lo cortaran y se lo llevaran, para así huir de esa monotonía.

¡Cómo sufría el infeliz cuando veía que se llevaban a otros árboles del bosque, sin duda menos hermosos y esbeltos que él!

Por fin, un día, llegó un hombre con un hacha, se fijó en él, asintió con la cabeza, lo cortó y se lo llevó a su casa.

Era navidad y allí lo adornaron con luces y bambalinas, y él se moría de las ganas de que anocheciera para relucir, y luego que fuera de día para que los niños vinieran a recoger sus regalos.

Cuando estaba ya fastidiadísimo de esa monotonía de días iguales donde ya nadie alababa su belleza, sintió que un día lo desnudaban de todos los adornos y su corazón empezó a latir de la emoción porque pensaba que lo iban a llevar a conocer otros lugares. Para su tristeza y decepción, lo retiraron de la casa y lo llevaron a un desván.

Le costó mucho aceptar que lo habían abandonado y lloraba desconsoladamente de rabia y de impotencia. Unos ratones intentaron consolarlo, le propusieron ser sus amigos y le invitaron a jugar y a divertirse, pero el abeto infeliz pensaba que él había nacido para algo mucho más importante que jugar con unos pobres ratones y vivía en solitario su desencanto.

Cuando por fin, alguien entró a buscarlo, pensó que lo iban a plantar de nuevo o que lo llevarían a recorrer el mundo, pero lo picaron en pedazos e hicieron con él leña.

“Se acabó, se acabó –pudo quejarse antes de morir-
¡Si me hubiera alegrado cuando aún podía!”

Versión libre de un cuento de Christian Andersen

Con frecuencia, nos pasa como al abeto del cuento. La vida se nos escapa sin empezar a vivirla.
Cuantas Vidas desperdiciadas buscando lograr una Felicidad que ya se tiene pero que muchas veces no vemos.

La verdadera Felicidad consiste en Amar lo que tenemos y no sentirnos Tristes por aquello que no tenemos.

miércoles, 9 de junio de 2010

194. Fábula


La montaña y la ardilla discutieron.

La primera llamó a la segunda “pequeña presuntuosa”.

Ésta respondió:
“Sin duda eres muy grande, pero todas las cosas y el tiempo se han de ver en conjunto para formar un año y una esfera.
“Y creó que no es una desgracia estar en mi lugar.
Si yo no soy tan grande como tú, ni tampoco eres tan pequeña como yo, ni la mitad de ágil.
No niego que para una diminuta ardilla seas un buen lugar.”

Los talentos son distintos: todo está bien y sabiamente dispuesto.
Si yo no puedo llevar bosques sobre mis espaldas,
Tú tampoco puedes romper una nuez.

Ralph Waldo Emerson

domingo, 17 de mayo de 2009

169. El día que me rendí...

Un día decidí rendirme…abandoné mi trabajo, mi relación, mi espiritualidad…
Quería abandonar mi vida.

Fui al bosque a tener una última conversación con Dios.

“Dios”, pregunté, “Me puedes dar una buena razón para no rendirme?”
Su respuesta me sorprendió.

“Mira a tu alrededor,” dijo. “Ves los helechos y el bambú?”
“Si”, le respondí.

“Cuando planté las semillas de helecho y bambú les di especial cuidado. Les di luz, les di agua. El helecho creció de la tierra con rapidez. Su color verde brillante cubrió la tierra. Pero nada creció de la semilla de bambú. Sin embargo, yo no abandoné el bambú.
El segundo año el helecho creció en forma más vibrante y con más plenitud.
Y de nuevo, nada apareció de la semilla de bambú, pero yo no perdí mis esperanzas en el bambú”

El dijo:
“En el año tres nada había aparecido de la semilla de bambú, pero yo no la abandonaría.
En el año cuatro, de nuevo, no había nada, pero yo no la abandonaría,”

“Luego, en el año cinco un pequeño brote emergió de la tierra. Comparado con el helecho era pequeño e insignificante en apariencia….pero solo 6 meses mas tarde el bambú creció hasta alcanzar una altura superior a los 100 pies.
Había pasado los cinco años echando raíces. Estas raíces lo fortalecieron y le dieron lo necesario para sobrevivir.
A ninguna de mis creaciones le daría un desafío que no pudiese manejar”

El me preguntó. “Sabias, hijo mío, que durante todo este tiempo que has estado luchando, has estado echando raíces. Yo no abandoné al bambú. Nunca te abandonaré a ti.”
“No te compares a otros,”

El dijo, “El bambú tuvo otro propósito que el helecho. Sin embargo, ambos dieron belleza al bosque”

“Tu tiempo vendrá” Dios me dijo. “Alcanzarás grandes alturas”

“Cuan alto creceré?” le pregunté

“Cuan alto crecerá el bambú?” Me devolvió en pregunta.

“¿Tan alto como yo pueda?” le pregunté

“Si.” El dijo, “Dadme gloria creciendo tan alto como puedas”

Dejé el bosque y traje esta historia. Espero que estas palabras puedan ayudarte a ver que Dios jamás te abandonará.

Nunca, nunca, nunca te des por vencido.

Autor desconocido

jueves, 9 de abril de 2009

162. Maldecir o bendecir…

Hay una historia acerca de un sabio al que en una ocasión le pidieron que maldijese a otro hombre.
Al sabio se le dijo que la persona en cuestión era malvada y quería hacer daño a quien se atravesara en su camino.
El sabio respondió: "En lugar de maldecirlo ¿no sería más fácil bendecirlo y que sólo vea la Luz? Si puede sólo ver la Luz, el resto se arreglará por sí solo ¿no es así?".
¿No es así? Sí, así es. Hoy, bendice a la gente que quisieras maldecir. No puedes combatir a la oscuridad con oscuridad. Tienes que combatirla con Luz.
El amor surtirá efecto siempre.
Desconozco su autor

sábado, 29 de noviembre de 2008

144. Cicatriz


Esta es la historia de una muchachita que tenía muy mal carácter. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta.
El primer día, la muchacha clavó 37 clavos detrás de la puerta.

Las semanas que siguieron, a medida que ella aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta. Descubrió que era más fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la puerta. Llegó el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día.

Después de informar a su padre, este le sugirió que retirase un clavo cada día que lograra controlar su carácter. Los días pasaron y la joven pudo anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta...Su padre la tomó de la mano y la llevó hasta la puerta.

Le dijo: "has trabajado duro, hija mía, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca más será la misma. Cada vez que tu pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves.

Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero del modo como se lo digas lo devastará, y la cicatriz perdurará para siempre. Una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa física. Los amigos son en verdad una joya rara. Ellos te hacen reír y te animan a que tengas éxito. Ellos te prestan todo, comparten palabras de elogio y siempre quieren abrirnos sus corazones.

Muestra a tus amigos cuanto te importan y; envía este escrito a quien consideres tu AMIG@ y a tu FAMILIA.

Este texto me lo envió un amigo!!!

Y ahora, por favor perdóname si alguna vez dejé una cicatriz en tu puerta.