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miércoles, 22 de abril de 2020

362. Despierta tu alma y sacude tu vida


1) ¡No reacciones! Te hagan lo que te hagan, te digan lo que te digan, te adulen o te agredan, solamente deja fluir y no reacciones. Así cortarás el karma que envuelve dicha agresión, y la energía del Universo fluirá para tu perfecto bien.

2) Practica el desapego en todas sus formas: todo es temporal, momentáneo. No puedes controlar la desaparición, muerte o extinción de personas u objetos. Aceptar este hecho te quita un gran peso de encima.

3) Viaja liviano de equipaje: no te impongas mochilas en la espalda, ni cargues con demasiados lastres. Solo acepta llevar lo indispensable en este viaje que se llama vida.

4)  Otorga el Perdón a todos: No te envenenes el corazón con odios ni rencores. ¡Aprende a domar tus dragones! El que se daña eres siempre tú mismo, y mientras tanto, el mundo sigue girando y tú te enfermas.

5) Enamórate de la Vida: Ama todo lo que el Universo contiene, desde una pequeña oruga hasta un imponente árbol. Se un apasionado de tu hoy, de tus mañanas, de tus tardes, de tus noches. ¡Ama la Vida!

6) Toma consciencia de tus actos. Cada paso que des, a cada momento, hazlo desde el SER, desde la conciencia, no desde el pensamiento que siempre está condicionado por el ego

7)  Vuélvete "Presencia". Permanece en el Aquí y el Ahora. Enfoca tu vida en el momento presente como si no tuvieras pasado, ni memoria, como si no tuvieras futuro.
Recuerda que "Morirás". No lo recuerdes un día, ni una semana, ni una temporada. ¡Recuerda para siempre que morirás! Es inevitable, tu cuerpo físico morirá, así que no te aferres a nada.

9) Acepta no saber que pasará mañana: Vuélvete un nuevo SER cada día, renuévate como la vida misma. Quítales el polvo a tus pensamientos viejos y recíclalos. Invéntate de nuevo en cada amanecer. ¿Quién dijo que eres el mismo?

10) Que el Amor sea tu lema, tu estandarte y tu guía: Que sea el punto de partida y el de llegada. Pero que sea, sobre todo, el camino. Vuélvete, Amor, renunciando a las mentiras del ego y abrazando tu alma.

12) Amígate con tu historia: Es la única forma de curar tus traumas. Es lo que ES. No seas terco tratando de modificar algo que ya ES como es.

13) Medita, reza, cuida tus espacios y tu entorno de soledad y de silencio.
¡Vacíate de ti y llénate del Dios del universo! Aprende a programarte cada noche para tener un día siguiente mágico.

14) Aún estás vivo: Aún hay tiempo para disfrutar de este maravilloso mundo, encontrar tu camino y la razón por la que estás aquí. No te quejes, no te lamentes, cae arrodillado dando gracias porque estás vivo.

15) No pienses: Detén esa mente que escudriña, analiza, revisa, y juzga todo. Esos constantes y repetitivos pensamientos son más de lo mismo ¿Acaso no lo ves? Desde allí, desde esa lucha interior de tu mente, nada cambiará. Tus pensamientos solo te hacen ruido y entretienen, pero no resolverán ni crearán nada. Usa tu cerebro para cosas puntuales como tu trabajo y aquellas actividades que requieran pensar... El resto del tiempo solo "SÉ".

16) Elige siempre la Salud: En tus alimentos, en tus pensamientos, en tus emociones, en tus relaciones, en tu mirada, en tus acciones, en tus palabras, en todo elige ser sano. Naciste sano, no elijas enfermarte.

17) Confía en el Dios del universo; ten FE. No trates de conocer a Dios. Conócete a ti mismo y Dios se revelará en ti.

18) Emprende el mejor viaje que puedas realizar:  Es el viaje de regreso a ti mismo. Ese viaje que es tu mejor aventura y es también tu conquista y tu legado.

19) Ayuda a los otros a encontrar su camino. No hay mejor regalo, no hay mejor Amor. El servicio es Alegría.

20) Sé feliz en todas las circunstancias de tu vida: Tú no eres las circunstancias. No te identifiques con tu historia. Regresa a la fuente de la felicidad que es tu Alma. Allí vive el Dios del universo en ti.

21) Que tu vida sea un testimonio: Un milagro, un canto de esperanza, un granito de arena, una voz de Amor.

¹¸∞áù{z Desconozco su autor

miércoles, 1 de abril de 2020

360. La Calma

Hace tiempo que no publicaba ningún post. Sin embargo, este mensaje ha llegado a mis manos y en estos momentos de "estar en casa"... he decidido trasmitir.

La calma es una de las principales habilidades emocionales y la base para una buena salud mental. Así lo describe el Dalai Lama en esta maravilla de poema:
Se llama calma y me costó muchas tormentas.
Se llama calma y cuando desaparece…. salgo otra vez a su búsqueda.
Se llama calma y me enseña a respirar, a pensar y repensar.
Se llama calma y cuando la locura la tienta se desatan vientos bravos que cuestan dominar.
Se llama calma y llega con los años cuando la ambición de joven, la lengua suelta y la panza fría dan lugar a más silencios y más sabiduría.
Se llama calma cuando se aprende bien a amar, cuando el egoísmo da lugar al dar y el inconformismo se desvanece para abrir corazón y alma entregándose enteros a quien quiera recibir y dar.
Se llama calma cuando la amistad es tan sincera que se caen todas las máscaras y todo se puede contar.
Se llama calma y el mundo la evade, la ignora, inventando guerras que nunca nadie va a ganar.
Se llama calma cuando el silencio se disfruta, cuando los ruidos no son solo música y locura sino el viento, los pájaros, la buena compañía o el ruido del mar.
Se llama calma y con nada se paga, no hay moneda de ningún color que pueda cubrir su valor cuando se hace realidad.
Se llama calma y me costó muchas tormentas y las transitaría mil veces más hasta volverla a encontrar.
Se llama calma, la disfruto, la respeto y no la quiero soltar…


Fuente

lunes, 28 de octubre de 2019

359. El salmo de la vida


No me digas lamentándote,
¡la vida no es más que un sueño vano!
Puesto que muerta está el alma que dormita
y las cosas no son lo que parecen.

¡La vida es real! ¡La vida es grave!
y la tumba no es su meta.
Polvo eres y en polvo te convertirás,
no se refería al alma.

Ni el goce, ni el pesar
son a la postre nuestro destino
es actuar para que cada amanecer
nos lleve más lejos que hoy.

El tiempo es breve y el arte es largo
y nuestros corazones, aunque bravos y valerosos,
todavía al igual que tambores sordos,
tocan marchas fúnebres hacía la sepultura.

En el extenso campo de batalla de este mundo,
en el campamento de la vida,
¡no seas como buey mudo aguijado!
¡sino héroe en el conflicto!

¡Desconfía del futuro por agradable que sea!
Deja que el pasado muerto entierre a sus muertos.
¡Actúa, actúa en el viejo presente
el corazón firme y Dios guiándote!
Las vidas de los grandes hombres nos recuerdan
que podemos sublimar las nuestras,
y al partir tras de sí dejan
sus huellas en las arenas del tiempo.

Huellas por las que quizá otro que navegue
por el solemne océano de la vida,
un hermano náufrago desolado,
al verlas, vuelva a recobrar la esperanza.

En pie y manos a la obra,
con ánimo para afrontar cualquier destino.
Logrando y persistiendo,
aprendiendo así a trabajar y a esperar.

                  Henry Wadsworth Longfellow