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martes, 2 de febrero de 2016

337. Recuerda siempre...30

Dos Lobos
Una mañana un viejo Cherokee le contó a su nieto acerca de una batalla que ocurre en el interior de las personas.
El dijo, "Hijo mío, la batalla es entre dos lobos dentro de todos nosotros"
"Uno es Malvado: Es ira, envidia, celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia, autocompasión, culpa, resentimiento, inferioridad, mentiras, falso orgullo, superioridad y ego...
"El otro es Bueno: Es alegría, paz amor, esperanza, serenidad, humildad, bondad, benevolencia, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe."
El nieto lo meditó por un minuto y luego preguntó a su abuelo: “¿Qué lobo gana?”
El viejo Cherokee respondió, "Aquél al que tú alimentes".
Autor desconocido

domingo, 5 de octubre de 2014

329. Plegaria de los hijos

No me des todo lo que te pida.

A veces yo sólo pido para ver hasta cuánto puedo obtener.


No me des siempre órdenes;
Si en vez de órdenes, me pidieras las cosas, yo las haría más rápido y con más gusto.

Cumple las promesas buenas o malas.
Si me prometes un premio, dámelo; pero también si es un castigo.

No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o hermana.
Si tú me haces lucir peor que los demás, entonces seré yo quien sufre.

No corrijas mis faltas delante de nadie.
Enséñame a mejorar cuando estemos solos.

No me grites.
Te respeto menos cuando lo haces y me enseñas a gritar a mí también y yo no puedo hacerlo.

Déjame valerme por mí mismo.
Si tú haces todo por mí, yo nunca aprenderé.

No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por ti, aunque sea para deshacerte de un apuro.

Me haces sentir mal y perder la Fe en lo que me dices.
Cuando yo hago algo malo no me exijas que te diga el "por qué" lo hice.
A veces ni yo mismo lo sé.

Cuando estés equivocado en algo,
admítelo y crecerá la opinión que yo tengo de ti y me enseñarás a admitir mis equivocaciones también.

No me digas que haga una cosa si tú no la haces.
Yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas, aunque no lo digas, pero nunca lo que tú digas y no lo hagas.

Enséñame a conocer y a amar a DIOS;
pero de nada vale si yo veo que ustedes no conocen ni aman a DIOS.

Y cuando te cuente un problema mío, no me digas:
"NO TENGO TIEMPO PARA BOBERÍAS" o  "ESO NO TIENE IMPORTANCIA".

Trata de comprenderme y ayudarme, quiéreme y dímelo.
Me gusta oírtelo decir, aunque tú no creas necesario decírmelo.

 Anónimo

lunes, 23 de diciembre de 2013

321. Recordando Navidad

Desde el inicio de este mi blog en agosto del 2007 he ido publicando “post” que nunca pasan de moda. Las fiestas de Navidad son entrañables y siempre están en nuestro corazón y en nuestra memoria aquellos días de infancia navideña en unión de nuestras familias y amigos.
Por eso, nuevamente os deseo “Feliz Navidad”

miércoles, 20 de noviembre de 2013

317. Mi niño

Afirmo decididamente que todos llevamos dentro un niño.
No digo que sólo recordamos al niño que un día fuimos o que añoremos hoy nuestros antiguos juegos infantiles o que nos haga muy bien volver a jugar como lo hicimos en otros tiempos.
Es bastante más profundo.
Los 20, los 30, los 60 años que cada uno de nosotros ha vivido no se han perdido en la nube de los tiempos, no se diluyeron, no se esfumaron, no se  fueron.
Llevamos nuestra historia a cuestas.
Tenemos todos nuestros años encima.
Por eso un hipnotizador nos puede hacer hablar o actuar como si tuviéramos dos años o nos puede hacer gatear por el suelo como si tuviéramos sólo algunos meses.
Entender esto es fundamental.
La edad en que yo recibí más impáctos y en la que hice los mayores aprendizajes, fue mi infancia.
Allí puede estar aún guardado mi llanto, mi susto, mi risa, mi confianza o mi desilusión.
Ese niño no está perdido en el misterio de los vientos. Vive en mí. Por eso, me hace bien, muy bien viajar hacia el niño que llevo adentro.
Es positivo realizar ese viaje para conocerlo bien y compartir con él, para limpiar lo que se manchó, para sanar lo que aún permanece enfermo, y para levantar lo que se pudo haber caído.
Ese niño que sonrió, balbuceó, que grabó múltiples imágenes, que escuchó cosas importantes, que quiso jugar en cualquier parque, que recibió tiernas caricias o que tristemente las extrañó, que gozó la presencia de sus padres o que sintió su abandono; ese niño encantador puede desde hoy ser salvado y rescatado.
¡Así es!
Quiero viajar hacia mi niño para saber cómo se encuentra, qué siente, qué anhela, qué necesita, qué espera...
Lo peor que puedo hacer es silenciarlo, ignorar que existe, o una vez más impedir que diga lo que siente.
Ahora él sabe hablar perfectamente. Él me puede decir con total sinceridad lo que antes no me atrevía o no quería expresar muy claramente.
Lo escucharé con la máxima atención, tendré el valor necesario para oír su llanto o gozar con su sonrisa.
Yo mismo le responderé con todo el amor que llevo dentro; le diré palabras tiernas; lo dejaré jugar conmigo largamente; lo acariciaré con todo mi cariño.
Si ayer le faltó amor, hoy se lo daré con abundancia.
Si alguien lo dañó en el pasado, sanaré en el presente sus heridas.
Si nadie estuvo con él cuando mas lo necesitaba, yo jamás me apartaré de su lado.
Tendrá permiso para reír, para cantar, para jugar, para llorar o para pedir que se le escuche.
Con cuánta razón Jesús nos advirtió que es necesario hacerse niño para poder disfrutar del Reino.
¡Qué triste es la vida de quienes acallan o no escuchan a sus hermosos niños interiores!
Yo me preocuparé de él.
Esto no es un juego; es tal vez lo más serio de todo lo que he dicho y de todo lo que he decidido hacer.
Autor desconocido

La ONU celebra cada día 20 de noviembre, el “Día Universal del Niño”, en conmemoración a la aprobación de la Declaración de los Derechos del Niño en 1959 y de la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989.

jueves, 31 de octubre de 2013

311. Simplemente como Niños


Si tienes la sonrisa de un niño,
darás una de las mayores expresiones de amor.

Si tienes la mirada de un niño,
serás transparencia pura.

Si tienes la ilusión de un niño,
será llegar a ser grande como papá.

Si celebras tu cumpleaños y decoras tu habitación como niño,
llenarás de alegría tu vida.

Si cantas y ríes fuerte como los niños
será para expresar que sos la persona más feliz del mundo.

Si tienes la amistad de los niños
no exigirás a tus amigos que sean mejores que tú.

Si rezas como niño,
no será para que el mundo vea cuan bueno eres.

Si abrazas como los niños,
serás fuerte, grande, desinteresado, y todo por amor.

Si tropiezas como un niño,
podrás levantarte enseguida y sin vergüenza.

Si tu alma es pequeña como la de un niño,
podrás entrar al Reino de los Cielos.

Autor desconocido

miércoles, 10 de diciembre de 2008

150. Cuando los niños aprendan…


Cuando los niños aprendan que la felicidad no se encuentra en lo que se tiene sino en lo que se es.
Cuando aprendan que dar y perdonar es mucho más gratificante que recibir y vengarse.
Cuando aprendan que el sufrimiento no se alivia con la autocompasión sino que se supera con la fuerza y la decisión interior...
Cuando aprendan que no pueden controlar aquello que los rodea pero sí pueden ser los amos de su propia alma.
Cuando aprendan que las relaciones prosperan si se valora la amistad por encima del ego, el compromiso por encima del orgullo y escuchar más que aconsejar.
Cuando aprendan a no odiar a una persona cuya diferencia temen sino a odiar esa clase de temor.
Cuando aprendan que existe placer en la fuerza para ayudar a los demás pero no en la seudo fuerza de hacerlos sentir inferiores...
Cuando aprendan que las alabanzas de los demás son halagadoras pero insignificantes si no van unidas a la autoestima.
Cuando aprendan que el valor de una vida se mide mejor no por los años pasados en acumular posesiones sino por los momentos pasados dando lo que se ha aprendido, ofreciendo esperanzas, enjugando lágrimas y conmoviendo corazones.
Cuando aprendan que la belleza de una persona no se ve con los ojos sino con el corazón; y que aunque el tiempo y las dificultades de la vida puede erosionar nuestra cáscara exterior también pueden mejorar nuestro carácter y nuestro enfoque de la vida.
Cuando aprendan a no juzgar a la gente porque sepan que todo el mundo ha sido bendecido con buenas y a las cualidades, y que unas o las otras surjan depende de la ayuda o las heridas recibidas de los demás.
Cuando aprendan que a cada persona le ha sido otorgado el don de un ser único y que el propósito de la vida es compartir lo mejor de ese don con el mundo.
Cuando los niños aprendan estos ideales y cómo ponerlos en práctica según el arte del bien vivir entonces ya no serán sólo niños, serán bendiciones para aquellos que los conozcan y valiosos modelos para el mundo.
autor desconocido